lunes, 12 de diciembre de 2016

NAVEGANDO ENTRE PALABRAS (SOBRAN LAS PALABRAS ll)

(Imagen Sacada de Internet)

Tim Cannon es biohacker y cybor. Trabaja, más bien vive, en un sótano donde ha creado su propia empresa: GrindHouse. Una empresa de tecnología implantable. Tim cree que puede, a través de pequeños microchips implantados en un cuerpo humano, llegar a llevar la consciencia a un recipiente artificial. Coger información del cuerpo y hacer algo útil con ella. Para ello no ha dudado en utilizarse así mismo como hombre-experimento. Se ha colocado varios microchips bajo su piel en diferentes partes de su cuerpo.
Cuando habla lo hace marcando las palabras, utilizando tono irónico al dirigirse a los escépticos que no creen en su proyecto. Mueve también sus manos, como intentando apoyar con ellas lo que sus palabras expresan. 
Él cree, mediante el implante de tecnología en el cuerpo humano, en una humanidad aumentada.


Salvador Alvarenga, pescador, era hombre de pocas palabras.  Como otras veces salió a la mar con un compañero, pero una tormenta de siete días de duración cambió sus vidas para siempre. Destrozó su barca y les dejó a la deriva. Mientras el compañero de Salvador estaba seguro de que iban a morir, Salvador no dejó de pensar en que se salvarían. Cuatrocientos treinta y ocho días después, Salvador llegó  sólo a Australia, hasta allí es donde le llevó la mar. Habían salido de Méjico. Ahora ya no navega, no al menos en el mar. Ahora lo hace a través de las palabras que utiliza para relatar, allá donde le llaman, su increíble historia.
Sobrevivió a base de comer pájaros, peces, incluso llegó a subir a su barca, con sus propias manos, un tiburón. Tuvo que esperar a que se muriera, claro. ¿Se imaginan? un hombre y un tiburón en la misma barca. Ambos esperando que el otro muriera. Ganó el hombre pues fuera del agua, el gran pez nada podía hacer.
Cuatrocientos treinta y ocho días en mitad de la mar, dan para debilitarse, morir, o fortalecerse, como le ocurrió a Salvador.
Él mismo se define, en el pasado, como hombre introvertido. Pero el tiempo navegando a la deriva, le ha hecho que le guste hablar y, sobre todo, estar con la gente, que se le acerquen y le abracen.

Mientras unos sueñan con un hombre casi robot, otros sólo desean que les escuchen y abracen. Los hay que buscan la consciencia en un recipiente. Otros intentan no perderla en medio de una tormenta.
Historias sobre navegantes.








2 comentarios:

  1. Así es el ser humano.

    Dos historias de polos opuestos.

    Un abrazo amiga caminante

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En estos dos vídeos se puede escuchar a dos protagonistas con dos historias totalmente diferentes, pero quizá con un denominador común, ambos creen en la vida.
      Saludos amiga de caminos.

      Eliminar