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martes, 9 de febrero de 2016

LAS FUERZAS DE LA NATURALEZA

"DÍA VENTOSO"
De Jane María Bowkett


Me gustan los días en que el aire se revoluciona y se convierte en viento, en fuerte viento. Me dan ganas de abrir los brazos, como si de dos alas de un avión se tratara y quedarme parada, esperando que su fuerza de huracán contenido, se me lleve con él. 
Alzo la cara y dejo que el viento de mañana, me arranque de ella los últimos rastros  de somnolencia de la noche anterior. 
El viento cuando coge velocidad, se lleva todo lo que no tiene solidez. Se lleva las lágrimas de cocodrilo. Las falsas sonrisas las convierte en muecas. Arranca de cuajo los malos pensamientos. Las tristezas las convierte en volátil polvillo de flor del diablo.
Cuando el viento coge fuerza, me dan ganas de ponerme a gritar. Gritarle al viento. Dejar que me arranque todas las penas que llevo dentro, todo el dolor embutido entre pecho y espalda.  Después, cuando pasa y se queda todo cubierto por una silenciosa quietud, una sensación de cansancio me envuelve, pero es un cansancio grato. El tipo de cansancio que se siente cuando te han desprendido de una pesada carga. 
A veces el viento no se lleva, sino que trae. Trae en su susurro de monotonía musical,  las voces de los ausentes. El sonido de sus antiguas risas se mezcla con él, y es entonces, cuando la monótona melodía se torna en bella pieza musical.
Hay que saber ponerse la capa, según sople el viento -me aconsejó, mas de una vez,  mi padre.  En estos tiempos de oportunismos hay quien lo hace, sin pensar. Vamos, que por no necesitar, no necesitaría, ni viento. 
Cuando la naturaleza exhibe sus fuerzas, lo hace envolviéndolas en distintas formas. El viento es una de ellas.  


4 comentarios:

  1. Cuando el viento deja los lugares limpios...
    Besos.

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    1. ...y deja tras de él un suave aire de quietud.
      Un abrazo.

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  2. El viento se lleva lo malo pero puede llevarse lo bueno. ¡Cuidado con el viento!
    Que el viento se lleve las penas, amiga.

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    1. Normalmente lo bueno lo solemos guardar en lo profundo de nuestro corazón o en el baúl mental de los recuerdos, así que está seguro de los fuertes vientos.
      Un abrazo.

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